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Rica, amigo en la historia deja Jerusalén |
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Jerusalén es sin lugar a dudas la ciudad más importante en los últimos cuatro mil años. La primera referencia de tal importancia la encontramos en el relato del padre Abraham, en el monte de Moriah, cuando fue recibido por el sumo sacerdote Melquisedec: Génesis 14:17-20 Cuando volvía de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y lo bendijo, diciendo: «Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos». Y le dio Abram los diezmos de todo. Ese extraordinario encuentro que tubo el padre Abraham, con el sumo sacerdote, personaje prototipo del Señor Jesucristo, de quien incluso algunos expertos teólogos sostienen que este sumo sacerdote, Melquisedec, pudo haber sido el propio Señor Jesús; bien vale la pena estudiar los relatos de él en los capítulos 5, 6 y 7 del libro de los Hebreos. El escritor de Hebreos dice que este sumo sacerdote, no tiene genealogía ni principio. Hebreos 7:3. Definitivamente el encuentro del padre Abraham, con Melquisedec, fue tan extraordinario, que su historia traspaso a las siguientes generaciones de Israel. El nombre de Melquisedec y Jerusalén quedo grabado en el corazón del pueblo judío, y el rey David la conquisto, y la proclamo su capital. 2 de Samuel 5:4-6. Este hecho sucedió hace unos tres mil años, desde entonces ningún otro pueblo en la historia, la ha proclamado como su capital, ni siquiera en la época en que los babilonios; los cuales llevaron cautivos los habitantes de Judá en Jerusalén; En ese entonces, la ciudad santa quedo sin pueblo judío por más de 70 años, hasta que regresaron los cautivos de Judá. En el año 70 de nuestra era cristiana, el emperador Tito, al mando de las tropas romanas destruyo la ciudad santa, obligando a sus habitantes, a ser esparcidos. Desde entonces, la ciudad santa se enfrento a múltiples de conquistas; todos los famosos conquistadores de las diferentes potencias gentiles de los últimos dos mil años, pasaron por esta ciudad. Todos la conquistaron, pero ninguno de ellos la proclamó como su capital.
Entre estos conquistadores estuvieron: Omar, conocido como Saladino el grande, que construyo la famosa mezquita en el monte del templo. El famoso Napoleón Bonaparte, también escribió su historia en esta ciudad, siendo la última potencia gentil que ocupara la ciudad santa. Gran Bretaña, al mando del general Alambe, quien le toco ser el conquistador gentil que entrego la tierra de Israel a su pueblo, pero gran Bretaña se negó a traspasar la ciudad santa de Jerusalén a manos del pueblo judío, dejándola en poder de una fuerza árabe Jordana. LIBERACIÓN DE JERUSALÉN. En 1967, Israel hace esfuerzos grandes para convencer a los árabes de que firmen un tratado de paz que les permitiera vivir en armonía. Incluso Israel ofreció indemnización a los árabes, que habían perdido propiedades en la guerra, a cambio de esa paz. Sin embargo, lejos de dejar atrás los árabes su odio hacia los israelíes, hicieron crecer más la popularidad del dictador egipcio Abdel Nasser, pese a haber perdido la guerra del SINAB, en la campaña contra Israel. En este mismo año, del 67, en Mayo 28, Abdel Nasser, declara oficialmente que el 29 de Mayo los países árabes entrarían en guerra contra Israel, la misión… eliminar al pueblo judío. La Unión Soviética, abasteció con armamento moderno y softificado a Egipto y a Siria, ya que Rusia consideraba a Israel como un satélite de Estados Unidos. Ese día 28, mientras Nasser hacia la declaración de guerra ante los medios de comunicación, las naciones europeas se replegaron sin hacer una sola protesta. Estados Unidos por su parte replegó sus buques a aguas internacionales, todo indicaba que la suerte de los israelíes estaba echada, esta vez el mundo gentil, daba por un hecho que los judíos iban a desaparecer; pero una vez más el mundo se equivocaría. LA GUERRA DE LOS SEIS DIAS. El día 29 de Mayo, un comando especial de la fuerza aérea israelí, incursionó en territorio egipcio, llegando hasta el aeropuerto del Cairo, neutralizando en una sola hora el poderío de la fuerza aérea egipcia, la cual estaba compuesta por 453 modernos aviones de combate de fabricación rusa. El golpe que le propino ese día fue mortal, sin embargo, la soberbia de Nasser fue tan grande que no reconoció su fracaso, sino que hizo todo lo contrario, incitó al resto de los países árabes para que entraran a la guerra, porque, según él, estaban derrotando a los judíos. Esto hizo que los jordanos entraran al combate, junto a Siria, Líbano e Irak. Pero al cabo de seis días, las tropas de Israel, ya habían ocupado la totalidad del territorio de la península del Sianai, y sus tropas se enfilaban hacia el Cairo. En la ribera occidental, las tropas judías, ya estaban a solo 15 kilómetros de la capital de Jordania. En el norte, ya habían ocupado la totalidad del sur de Líbano, y estaban a solo cuarenta kilómetros de la capital de Siria. Los egipcios y sirios no solo fueron incapaces de doblegar a Israel, a pesar de todo el poderío armamentista y asesores rusos, sino que también estaban perdiendo su propio territorio. El ahora desaparecido rey Husseim de Jordania, dijo al final de esa guerra “si Nasser no hubiera dicho mentiras; Jordania nunca hubiera entrado en la guerra contra Israel”. A esta guerra se le llama en forma gloriosa, como: “La guerra de los seis días”. Los más destacados militares del mundo, toman esta guerra como un modelo de combates modernos. Ya que para ellos, es impresionante saber, como un país es atacado por un grupo de naciones simultáneamente, que no solo superan a su victima, en números de soldados, sino que también lo superan en armas. SEXTO DÍA, TROPA ESPECIAL LIBERA JERUSALÉN. El 5 de Junio de 1967, un comando especial rodea Jerusalén, ocupada en ese entonces por ejércitos árabes jordanos. En cuestión de horas, los soldados judíos entablaron un combate por la liberación de la ciudad santa, mismo que se extendería por casi 36 horas, hasta que finalmente fue liberada. Hay fotos de soldados profundamente conmovidos por ser los primeros judíos en casi dos mil años en llegar al muro de los lamentos ya liberado y en manos del pueblo judío; en mi casa tengo un cuadro con celebres soldados viendo con asombro el muro de los lamentos. Ese siete de junio de 1967, Jerusalén regresó al único pueblo que en tres mil años, siempre la había considerado como su capital.
Desde entonces, el gobierno de Israel ratificó su nombramiento desde el día de su independencia, que Jerusalén es, y seguirá siendo, la capital eterna del pueblo judío. A partir de esa declaración muchas naciones instalaron sus embajadas diplomáticas en esta ciudad, reconociendo el derecho del pueblo judío a escoger su propia capital. Era la primera vez desde hacia casi dos mil años, que la ciudad santa no tomaba su derecho de capital, ya que como vimos en parte de la historia, ningún conquistador y ningún imperio, la nombro su capital, ni siquiera los mal llamados palestinos, que aunque estuvieron mucho tiempo solos en la tierra de Israel, nunca aprovecharon para nombrarla capital de los Palestina; La razón es que Jerusalén solo es capital de un solo pueblo, y ese pueblo es Israel. LAS NACIONES LE DAN LA ESPALDA A JERUSALEN. En 1981, las naciones árabes inician un complot contra el pueblo judío para negarles el derecho a tener a Jerusalén como capital. Los árabes amenazan a todas las naciones con el petróleo, y a la vez los motivan diciendo que todas aquellas naciones que retiren sus embajadas de Jerusalén, y las trasladan a Tel-Aviv, recibirían beneficios especiales en los precios del petróleo. El exitoso embajador de Israel, hoy en Chile, David Cohen, me cuenta la siguiente historia: “En ese entonces yo era un joven que me iniciaba en la diplomacia de Israel, y una mañana estaba en el ministerio de relaciones exteriores junto a Simón Pérez, y miraba con tristeza a cada una de las delegaciones diplomáticas abandonar Jerusalén, prácticamente nos habíamos quedo solos” recordaba David Cohen. Cabe mencionar que esa acción motivo a un holandés cristiano a levantar un millón de firmas cristianas, para darle total respaldo al gobierno de Israel, y de esa manera nació lo que hoy conocemos la embajada cristiana en Jerusalén. COSTA RICA ENTRA A LA HISTORIA. En 1982, don Luís Alberto Monge es elegido presidente de Costa Rica, y en Septiembre de ese mismo año, asistió a la asamblea general de las Naciones Unidas. Cuando le toco hablar ante este foro, anuncio la heroica decisión de trasladar la embajada de Costa Rica de Tel-Aviv a Jerusalén. Lo anuncio con palabras celebres como: “Así como Costa Rica, un país demócrata, tiene derecho de elegir a San José como su capital, así también el pueblo judío, país demócrata, tiene el derecho de elegir el lugar y la ciudad para su capital; y si ellos han elegido a Jerusalén como su capital, Costa Rica, respeta ese derecho del pueblo judío.
Desde entonces la embajada de Costa Rica, ha estado en Jerusalén, junto a la embajada del Salvador; el segundo país en tomar esa decisión en 1986, por el entonces presidente, Napoleón Duarte. El gesto de don Luís Alberto Monje, presidente de Costa Rica, fue comentado en todos los diarios. Y pudimos ver a todas las delegaciones de países árabes abandonar el auditorio, donde el entonces presidente de Costa Rica daba su discurso, en señal de un abierto descontento, por haber tomado la decisión de apoyar al pueblo de Israel, de tener a Jerusalén como su capital eterna. La década del 80, fue una década de desastres en Centro América, guerras y catástrofes, pero milagrosamente Costa Rica fue librada, y en su lugar fue una nación enormemente bendecida. En cierta ocasión una organización científica la nombro “Costa Rica, una isla de paz”. Todo el pueblo de Costa Rica reconoció que esta bendición se debió al apoyo dado por este país al pueblo judío, y de esa manera se cumplió la promesa del Señor dada a los países que bendicen a Israel: “Y bendeciré a los que bendijeren, y maldeciré a los que maldijeren. Génesis 12:3. EL DR. OSCAR ARIAS, DE HEROE A VILLANO. El Dr. Oscar Arias Sánchez durante su primer periodo de gobierno, de 1986 a 1990, se destacó en todos los niveles tanto políticos como sociales, haciéndose acreedor el premio Nóbel de la paz, por sus esfuerzos en las negociaciones de paz en Colombia, y los acuerdos de Esquí pula en Centro América; mismo que terminó con la guerra en Nicaragua, y abrió las puertas para el fin de la guerra en el Salvador. En ese entonces el Dr. Oscar Arias, eran un gran amigo del pueblo judío, y las relaciones se mantuvieron en el mismo nivel que con Luís Alberto Monje.
En Febrero del 2006 el Dr. Oscar Arias es elegido nuevamente como presidente de Costa Rica. Era lógico pensar que Costa Rica seguiría siendo amigo íntimo de Israel, pero todos fuimos sorprendidos el pasado 16 de Agosto, cuando anuncia que trasladará la embajada de Costa Rica en Jerusalén. A continuación les presento parte de su discurso al momento de hacer pública esta decisión: “El presidente Oscar Arias
anunció el miércoles que trasladará la
embajada de Costa Rica en Israel desde la ciudad de Jerusalén
a Tel Aviv para "enmendar un error histórico"
y estar acorde con las resoluciones de Naciones Unidas. Costa Rica fue grandemente bendecida al mostrarse a favor de Israel, ¿que pasará ahora? el tiempo lo dirá, pero es el propio pueblo de Costa Rica el que tiene que poner su propio rechazo al presidente Oscar Arias, por medio de mensajes electrónicos enviados a la chancillería costarricense. Hoy más que nunca el pueblo cristiano de todo el mundo debemos estar orando por Israel y Jerusalén, ya que en esta recién pasada guerra, el odio hacia Israel ha crecido más, y cada día el pueblo de Jacob, esta siendo más y más aislado. Pero como cristianos sabemos, que aunque todo el mundo se lance en contra de Israel, Israel siempre será victorioso. Esta crisis que estamos viendo contra Jerusalén y contra Israel, es parte de la profecía, que indica que Yeshua esta pronto a regresar como Mesías de Israel, así lo dan a entender los siguiente pasajes: Zacarías 12:3-5 En aquel día yo pondré a Jerusalén como una piedra pesada para todos los pueblos; todos los que intenten cargarla serán despedazados. Y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella. En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a todo caballo, y con locura al jinete; pero pondré mis ojos sobre la casa de Judá y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera. Entonces dirán los capitanes de Judá en su corazón: “La fuerza de los habitantes de Jerusalén está en Jehová de los ejércitos, su Dios”. Zacarías
14:2-3. Porque yo reuniré a todas las naciones
para combatir contra Jerusalén. La ciudad será
tomada, las casas serán saqueadas, y violadas las mujeres. La palabra del Señor nos enseña, que al final el pueblo de Israel será bendito por el mismo Señor Jesús, quien descenderá del cielo, para salvar a su pueblo que una vez lo rechazó pero que esta vez, no solo lo recibira, sino que lamentará todos los años que han vivido rechazandolo, tal como lo leeremos a cotinuación: Zacarías 12:9-10. En aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén. Pero sobre la casa de David y los habitantes de Jerusalén derramaré un espíritu de gracia y de oración. Mirarán hacia mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por el hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por el primogénito. De acuerdo a estas promesas y muchas mas que hemos leído, Israel y Jerusalén no están solos, y todo verdadero cristiano, ama y respeta a Israel y estamos de acuerdo en que Israel tiene derecho a tener a Jerusalén como su capital eterna. No es un error, como lo dice del Dr. Oscar Arias Sánchez, todo lo contrario, los que bendicen a Israel son benditos, los que maldicen a Israel son malditos. Génesis 12:3. El propio Señor Jesús prometió regresar a Jerusalén y hasta lloró por ella, y dijo que sus hijos serian regresados a ella cuando el fin se haya acercado, tal como podemos leer en los siguientes pasajes: Mateo 23:37-39: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, pero no quisiste! Vuestra casa os es dejada desierta, pues os digo que desde ahora no volveréis a verme hasta que digáis: "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!". CONCLUSION. Que Dios les bendiga. Bibliografía consultada: |